Si Pablo Picasso hubiera muerto en mayo de 1904, antes de instalarse definitivamente en Francia, ahora estaría también en todos los manuales de historia del arte mundial. Lo demuestra la exposición Picasso bleu & rose, en el Musée d’Orsay de París.
Si Pablo Picasso hubiera muerto en mayo de 1904, antes de instalarse definitivamente en Francia, ahora estaría también en todos los manuales de historia del arte mundial. Lo demuestra la exposición Picasso bleu & rose, en el Musée d’Orsay de París.