En 1957 Jorge Oteiza obtenía el primer premio de escultura en la IV Bienal de São Paulo, un galardón que compartía con el inglés Ben Nicholson, galardonado en el apartado de pintura. Visto ahora, no parece que fuera por casualidad que los dos artistas obtuvieran entonces el máximo galardón en la prestigiosa bienal, porque su geometría, delicada y austera, estaba en el aire por aquellas tierras, tanto en la arquitectura como en el arte, frente al expresionismo abstracto norteamericano y el informalismo europeo, que estaban arrasando a escala internacional.

Justo allí y en ese momento se consolidaba el movimiento neoconcreto brasileño, fundado por el poeta y crítico de arte Ferreira Gullar, junto con Hélio Oticica, cuya obra fue objeto de una retrospectiva en la Fundación Tàpies en 1992, Lygia Pape, Amilcar de Castro y Lygia Clark, a quien también la Fundación Tàpies organizó una retrospectiva, en 1997. Entre otros, también formaron parte del grupo de los neoconcretos Willys de Castro y Hércules Barsotti.

Macaparana, Verano en Barcelona, February 2017.

La geometría del movimiento brasileño era heredera de De Stijl, con Piet Mondrian y Theo van Doesburg, y de la posterior evolución en los grupos Cercle et Carré y Abstraction-Création, fundados en París a principios de los treinta; o de las experiencias de algunos componentes de la Bauhaus como Joseph y Anni Albers o Laszlo Moholy-Nagy, y la continuación en autores como el arquitecto y escultor Max Bill. Pero si la no figuración geométrica a menudo estaba inmersa en planteamientos cada vez más teóricos, el neoconcretismo proponía una interpretación más intuitiva y sensual.

Macaparana, Suite para Sophie Taeuber-Arp, n. 5, October 2013.

En 1972 José de Souza Oliveira Filho, más conocido como Macaparana -porque es el pueblo donde nació en el año 1952-, se trasladó a Río de Janeiro y conoció personalmente a Ferreira Gullar, Lygia Clark, Lygia Pape y Amilcar de Castro, y después, ya instalado en São Paulo en 1983, a Willys de Castro, de quien se convertiría en amigo incondicional. La proximidad con de Castro propició que dejara atrás la influencia surrealista de sus inicios para situarse bajo la estela del neoconcretismo. Desde entonces, Macaparana ha mantenido el espíritu de este movimiento y sus precedentes, y también el de la abstracción geométrica de Malevich y otros constructivistas rusos de la primera vanguardia, a los que dedica citas y homenajes constantes, con un punto de vista muy personal y una ejecución exquisita.

Macaparana, Suite para Sophie Taeuber-Arp, n. 1, October 2013.

Estos días la Galería A / 34 presenta, por primera vez en Cataluña, la obra de este artista brasileño habitual de la Galerie Denise René, de París, una de las más relevantes del mundo en cuanto a arte geométrico. La actual exposición de Barcelona, en el impecable espacio de la calle de Aribau, incluye una serie dedicada a Sophie Taeuber-Arp, cuya obra Macaparana describe como «inteligente, elegante, sofisticada y a la vez sencilla, capaz de reunir el juego y el humor con una gran libertad formal «. Y estos son unos rasgos que también se pueden aplicar a su producción, que es de una gran sutileza, hecha en buena parte con cartones, papeles y cartulinas, perforados o gofrados y, a veces con collage, con pequeños toques de colores que son normalmente los primarios para ser fiel a los neoplásticos, y con la persistencia radical del blanco y el negro. Una obra poco ruidosa, casi etérea, del todo íntima y serena.

La exposición macaparana-barcelona se puede visitar en la Galería A / 34 hasta el 26 de noviembre de 2018.